Una puerta corrediza de vidrio que no se cierra es más que una molestia. Es un riesgo para la seguridad, una pérdida de energía y un problema que tiende a empeorar cuanto más se ignora. ¿La buena noticia? La mayoría de las cerraduras rotas se reducen a un puñado de problemas comunes, y muchos de ellos los puedes resolver tú mismo sin llamar a un p.